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EL TUITERIANO ES UN NUEVO IDIOMA

Comunicarse en Twitter tiene similitudes con la comunicación en cualquier idioma extranjero.  Para empezar, resulta trabajoso.  Tienes que aprender una serie de reglas y vocabulario que, fuera del universo tuitero, casi no tienen aplicación.  En segundo lugar, es frustrante.  Se parece a los idiomas que estás acostumbrado a manejar, pero resulta que sólo entiendes la mitad (si no has aprendido bien las reglas y el vocabulario).  Para un castellano-parlante, es como intentar entablar una conversación con un italiano, un catalán o un portugués, en la que cada uno se ciñe a su idioma:  casi os entendéis, pero no es posible, si al menos una de las partes no habla (o entiende) el otro idioma del otro.

La gran aportación del tuiteriano a los medios sociales ha sido el uso del hashtag (#) como forma de agrupar contenido alrededor de un concepto.  Siendo una aportación a la sociedad, parecería contraproducente que el tuiteriano renunciara a su uso, como si de desheredar a un hijo díscolo se tratara.  ¿Con qué fin:  facilitar el uso del tuiteriano?  Precisamente se conseguiría lo contrario, que los usurpadores del uso del signo se fortalecieran.

La facilidad en el uso del tuiteriano vendrá por la convergencia, más que por la vía de la renuncia.  Que Facebook y LinkedIn adopten características de Twitter evidencia el acierto en algunos de los conceptos de éste.  Parece que el mayor problema a la facilidad de uso es por la limitación de caracteres, lo que obliga a abreviaturas que pueden ser un tanto endemoniadas.  Para mí, “LOL” significaba “limit of liability” y no “laughing out loud” (por ejemplo).  Acabaré por entenderme y poderme expresar con fluidez, pero, como he dicho al principio, es trabajo. Esta limitación técnica de longitud de mensajes ya se sufrió en los SMS y se resolvió.  Estoy seguro que Twitter también podrá resolverlo, si piensan que les interesa.

La convergencia también puede ser una operación empresarial.  No olvidemos que hace poco Facebook adquirió Whatsapp por un auténtico dineral.  De esta forma, Facebook se hace con la más usada plataforma de mensajería instantánea.  El tuit del compañero Olivier Jacinto en el que hace referencia a la infografía de Nuria García Castro es interesante, porque señala que precisamente los individuos usamos Twitter para recibir información continua de marcas que nosotros mismos hemos designado.  Esto parece maná del cielo para cualquier publicista y podría encajar muy bien con Facebook, desde un punto de vista estratégico.  Aunque Twitter cotiza en la bolsa de Nueva York, no genera beneficios.  Por lo tanto, no sería descabellado pensar que la compañía podría estarse acicalando para que un competidor lanzase una oferta de compra.  ¿Habrían elegido ya al novio?

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