Auditoría

Considerándola la herramienta más eficaz de análisis de la gestión del crédito comercial, consiste en evaluar los mecanismos de control del riesgo implantados en una empresa, determinando si los mismos son los idóneos para la organización auditada y cumplen con los objetivos para los que fueron diseñados o, por el contrario, presentan fallos,  proponiendo a la dirección las acciones correctoras que se deberían acometer para su eliminación y la consecución de los objetivos previstos.

Una auditoría sistemática e independiente aporta a la dirección de la empresa auditada una sólida base informativa y de actuación. La base informativa se centra en el conocimiento exacto tanto del procedimiento, como del funcionamiento del departamento o departamentos responsables de la gestión del crédito, así como en la eficacia y eficiencia de las políticas de crédito empleadas. Por su parte, la base de actuación se centra en la detección de debilidades para su corrección inmediata y de fortalezas para su potenciación.

Todo ello se concreta en el informe que recoge el plan de acción propuesto, siendo ésta la tercera y última de las fases en las que se divide el proceso auditor. Antes, se ha realizado el estudio de la situación previa a la auditoría y la celebración de entrevistas con todos y cada uno de los profesionales relacionados con la gestión del crédito comercial en la organización.

Los beneficios son numerosos e importantes para las empresas que deciden auditar su gestión del riesgo de crédito, principalmente para aquellas que asumen involuntaria e innecesariamente un elevado nivel de riesgo debido al mantenimiento de procedimientos obsoletos o inadecuados, así como por desconocimiento, falta de previsión y, en algunos casos, falta de cualificación de su personal. Además de cumplir con su labor de control y supervisión, este tipo de auditoría da solución a todos estos problemas, al sentar las bases de lo que debe ser el procedimiento adecuado que discipline la gestión del crédito comercial en la empresa.